
El samadhi es generalmente clasificado como de dos clases. En el savikalpa, la primera clase de samadhi, hay la mística visión de una forma espiritual de Dios, mientras la consciencia de la individualidad todavía permanece. En el nirvikalpa, la otra clase de samadhi, el hombre pierde su individualidad y va más allá de la visión de la forma de Dios. Entonces, el universo entero desaparece. Hay aún otra clase de samadhi, llamado ananda samadhi. Si un hombre común alcanza esta experiencia, su cuerpo y su cerebro no pueden soportar ese extático gozo supremo. No vive más que veintiún días.
Swami Brahmananda
I'm a moth
Who just wants to share your light
I'm just an insect
Trying to get out of the night
I only stick with you
Because there are no others
El lazo con lo inmóvil se torna niño en manos de un aire devuelto, río trágico ladeado hacia la izquierda mientras me pregunta lo del golpe celeste, lo del ruido salival. Ya no puedo sudar, todo ha devenido plegaria, los dientes siguen enterrados en la visión y una mascota enferma recita los designios del próximo verano. Más arriba el amor se conjuga con un desastre de columpios pero forma una espiral donde queda atorada el hacha. Más abajo el amor recolecta alas de palomas para dárselas a los locos, porque ellos más que nadie desean salir de la noche, y en la punta de sus pies lilas. La piel no se llama piel. Eso se tenderá en el hambre ante los ojos calientes de los hijos, abreviará las sílabas síquicas y echará viento. El miedo fue transformado en un payaso dibujado en la espuma.
A partir de cierto punto no hay retorno. Este es el punto que hay que alcanzar.
Quien busca no halla, pero quien no busca es hallado.
Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, para qué leerlo?... Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada.
Nuestro arte es un estar deslumbrado por la verdad: lo único verdadero es la luz en el rostro monstruoso que retrocede.
No es necesario que salgas de la casa. Quédate a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, sólo espera. Ni siquiera esperes, quédate en absoluto silencio y soledad. El mundo se te ofrecerá para que lo desenmascares, no puede evitarlo; arrobado, se retorcerá ante ti.
Kafka
El tema del hambre, del ayuno, en Kafka, siempre es subsidario de
otro, que es el de la delgadez y el de lo pequeño. [...] Pero, ¿por
qué quieren adelgazar o transformarse en animales minúsculos? La
respuesta no ofrece dudas: para escapar[...] También ésa era la
obsesión de Kafka: quería ser delgado. [...] El escritor es un
ayunador, debe desaparecer para escribir. Kafka teme el poder, quiere
sustraerse a él, lucha contra la ley opresiva del padre. Quiere, como
sus personajes, hacerse cada vez más insignificante, cada vez más
liviano, cada vez más callado, hasta esfumarse del todo. Y así
defenderse de la humillación.[...]»

0 Comments:
Post a Comment
<< Home